Rutas del aceite de oliva
Un sello distintivo del Mediterráneo
Poca cosa se compara con este líquido opaco y oscuro; es absolutamente único. Un sello distintivo del Mediterráneo, asociado a la idea de salud, placer gastronómico y, sobre todo, a una vejez serena y despreocupada. Desde entonces, ha fluido turbio e imponente, con un sabor inusualmente amargo, pero con un aroma extraordinario, lo que lo convierte en un acompañamiento admirable para muchos platos excelentes. La grasa vegetal más valiosa de la dieta humana. Un producto de cuidado personal, un remedio para diversas dolencias, considerado por muchos como una panacea, un elixir de vida. Una fruta divina. Oro que fluye.
Además de numerosos registros escritos, también existe abundante evidencia material: restos de varias antiguas fábricas de aceite de oliva a lo largo de toda la costa oeste de Istria, especialmente en el archipiélago de Brijuni, en las localidades de Barbariga, Poreč y Červar Porat. Cerca de estas fábricas se establecieron auténticas zonas industriales para la producción de ánforas. Es natural que se plantaran grandes olivares, concretamente de las variedades autóctonas (bjelica, karbonera, buža, etc.).

